Editorial:

Fondo de Cultura Económica

1992

Nº páginas: 784

La España Ilustrada de la Segunda Mitad del Siglo XVIII

Jean Sarrailh

Resumen:


La segunda mitad del siglo XVIII tuvo a Europa como escenario de un ardoroso movimiento renovador en la conciencia y el espíritu humanos. Las ideas de libertad, freaternidad, justicia social, tolerancia y progreso apasionan a los mejores hombres de cada nación, quienes las transmitirán a las masas populares para hacerlas triunfar en la epopeya revolucionaria en 1789.
En aquel inquieto y fecundo panorama, España parece un calvero en el que no fructifica ninguna idea visionaria y generosa. La ignorancia, el mal gobierno, el poder desmesurado de las castas militar, clerical y aristrocática, mantienen al pueblo español en un estancamiento económico, social y cultural: los campos son poco y mal cultivados, las industrias vegetan en estado larvario, el hambre, la enfermedad y el fanatismo hacenpresa en las mayorías. A ojo de pájaro, todo justifica la leyenda de “la España Negra” puesta en boga por algunos viajeros europeos.
En la presente obra, Jean Sarrailh, rector de la Universidad de París, advierte que existen en esa misma España unos cuantos hombres que, “con todas las fuerzas de su espíritu y todo el impulso de su corazón, quieren dar prosperidad y dicha, cultura y dignidad a su patria”.
La empresa está erizada de dificultades y aun de riesgos: los divulgadores de las nuevas ideas -Cabarrús, el Conde de Campomanes, Cavanilles, Jovellanos, los Amigos del País y algunos otros_ son hostilizados y escarnecidos con los motes de ateos, afrancesados, conspiradores, etc. Sin embargo, estos pensadores no dejarán de recorrer la nación para estudiar sus taras y sus posibilidades; trabajarán porque la propiedad esté más justamente repartida, los campos se cultiven mejor, las fábricas se multipliquen, los artesanos sean más instruidos. Y desean, además del avance material, el progrso moral del país: injcitan al obrero y al campesino a que adquieran conciencia de su dignidad humana y se conviertan en ciudadanos progresistas, en verdaderos cristianos y nombres de bien.
Siguiendo la tradición de hispanistas ilustres como Foulché-Delbosc, Morel-Fatio, Bataillon, Delpy, Braudel, Jena Sarrailh contribuye, con du erudición y su penetrante inteligencia, a elucidar uno de los períodos más interesantes de la historia española, el cual hasta ahora había sido objeto de erróneas interpretaciones.